Trayectos de menos de 15 minutos: ¿qué pasa con tu auto?
Ir al supermercado, dejar a los niños, llegar a la oficina o hacer un trámite. Muchos desplazamientos cotidianos duran menos de 15 minutos, pero cuando este tipo de recorrido se repite constantemente puede influir en el consumo, la eficiencia y las necesidades de mantenimiento del vehículo.
Un viaje de 10 o 15 minutos no significa que un automóvil vaya a dañarse. Los vehículos están diseñados para funcionar en diferentes condiciones de uso y no existe una regla que establezca que un trayecto corto sea perjudicial por sí mismo.
La situación cambia cuando casi todos los desplazamientos son cortos, especialmente si implican recorrer pocos kilómetros, detenerse constantemente y volver a utilizar el vehículo varias veces durante el día.
En ese escenario, el automóvil acumula un patrón de uso diferente al de uno que realiza recorridos más largos y continuos. Y aunque el odómetro avance lentamente, hay otros aspectos que también vale la pena considerar.
El problema no son los 15 minutos
La duración de un viaje, por sí sola, no determina el estado de un vehículo.
Un recorrido de 12 minutos puede realizarse de distintas maneras: en una avenida con tránsito fluido, en una ruta congestionada con múltiples detenciones o combinando varios kilómetros de calles urbanas.
Por eso, más que fijarse exclusivamente en el tiempo, conviene observar cómo se utiliza el automóvil durante esos desplazamientos.
El Ministerio de Energía define la conducción eficiente como un conjunto de acciones que permite optimizar la relación entre el combustible utilizado y los kilómetros recorridos. Entre sus recomendaciones se encuentran planificar los viajes, evitar aceleraciones y frenadas bruscas y mantener una conducción lo más fluida posible.
Esto cobra especial importancia cuando la rutina está compuesta por muchos recorridos breves.
Cuando casi todos tus viajes son cortos
Imagina una rutina habitual: salir de casa, recorrer unos pocos kilómetros, estacionar y apagar el motor. Más tarde, volver a encenderlo para ir al supermercado y repetir nuevamente el proceso para regresar.
Si este patrón se mantiene durante prácticamente toda la semana, el vehículo pasa buena parte de su uso en desplazamientos urbanos y con múltiples detenciones.
El Ministerio de Energía recomienda planificar las rutas para evitar kilómetros innecesarios y señala que hacerlo también permite pasar menos tiempo con el motor encendido y consumir menos combustible.
Por eso, una de las medidas más sencillas puede ser agrupar varios trámites en un mismo recorrido, cuando sea posible.
No significa hacer viajes más largos solamente para utilizar el automóvil. Significa evitar encenderlo varias veces para resolver actividades que podrían realizarse dentro de un mismo desplazamiento.
La conducción urbana también cambia el consumo
Los recorridos cortos suelen desarrollarse en entornos donde hay semáforos, cruces, congestión y cambios frecuentes de velocidad.
Cada aceleración y frenada innecesaria puede aumentar el consumo. El Ministerio de Energía recomienda mantener una velocidad lo más uniforme posible y evitar aceleraciones y frenadas bruscas como parte de una conducción eficiente.
También recomienda revisar regularmente la presión de los neumáticos. Según información del propio Ministerio, una reducción de aproximadamente 14% respecto de la presión óptima puede incrementar el consumo de combustible entre 1% y 2%.
Por eso, cuando el automóvil se utiliza principalmente en ciudad, pequeños hábitos repetidos pueden terminar teniendo un efecto acumulado.
El mantenimiento importa más que los kilómetros recorridos
Una de las trampas de los trayectos cortos es pensar que recorrer pocos kilómetros significa que el vehículo tiene poco uso.
El odómetro solamente registra distancia. No muestra cuántas veces se ha utilizado el vehículo, en qué condiciones se ha conducido ni cómo se ha realizado su mantenimiento.
Por eso, aunque un automóvil acumule pocos kilómetros al año, sigue siendo importante respetar las revisiones indicadas para ese modelo.
CONASET recomienda revisar periódicamente el estado del vehículo y realizar mantenimientos preventivos con personas debidamente capacitadas. Dentro de los elementos de seguridad activa que identifica se encuentran los frenos, neumáticos, luces, ABS y control electrónico de estabilidad, entre otros.
Además, desde enero de 2026, SERNAC establece criterios específicos para la información que deben entregar los proveedores respecto de las mantenciones exigidas para vehículos motorizados, incluyendo sus costos estimados y los talleres autorizados, siempre bajo criterios de justificación técnica.
Los neumáticos también cuentan
Los neumáticos pueden parecer un detalle menor frente al motor, pero son uno de los elementos que más atención requieren.
CONASET señala que son el único punto de contacto entre el vehículo y el suelo y recomienda revisar periódicamente su presión, manteniéndola dentro de los parámetros establecidos por el fabricante. También recomienda una profundidad de dibujo de al menos 3 mm para cumplir adecuadamente funciones como adherencia, frenado y direccionalidad, aunque la profundidad mínima permitida es de 1,6 mm.
Esto es relevante independientemente de que los recorridos sean cortos o largos.
Si el automóvil se utiliza todos los días para desplazamientos urbanos, revisar periódicamente los neumáticos, frenos, luces y otros elementos de seguridad sigue siendo parte fundamental del cuidado del vehículo.
¿Conviene juntar varios viajes en uno?
Cuando la rutina lo permite, sí puede ser una estrategia útil.
Supongamos que durante la tarde necesitas pasar por el supermercado, retirar un pedido y visitar otro lugar. Si cada actividad implica salir de casa por separado, terminarás realizando varios recorridos independientes.
Planificar previamente la ruta puede permitir resolver esas actividades en un solo desplazamiento.
El Ministerio de Energía recomienda precisamente revisar la ruta antes de salir para evitar recorrer kilómetros innecesariamente y señala que planificar los viajes ayuda a reducir el tiempo que el motor permanece funcionando.
Además, esta planificación puede contribuir a una conducción más fluida, especialmente cuando permite evitar vueltas innecesarias o zonas de alta congestión.
¿Y si no puedes evitar los trayectos cortos?
No siempre es posible cambiar la rutina.
Hay personas que viven cerca de su trabajo, necesitan realizar desplazamientos breves durante el día o simplemente utilizan el automóvil para actividades que están a pocos minutos de distancia.
En esos casos, la solución no es intentar alargar artificialmente cada recorrido.
Lo importante es mantener el vehículo correctamente mantenido y prestar atención a la forma en que se utiliza.
Algunas medidas sencillas son:
Planifica los recorridos.
Antes de salir, revisa si puedes combinar varias actividades en un mismo viaje.
Evita aceleraciones y frenadas innecesarias.
Una conducción fluida ayuda a utilizar el combustible de manera más eficiente.
Revisa la presión de los neumáticos.
Debe mantenerse de acuerdo con las indicaciones del fabricante.
Respeta el programa de mantenimiento.
Aunque el automóvil recorra pocos kilómetros, sus revisiones siguen siendo importantes.
No ignores señales del vehículo.
Ruidos, vibraciones, dificultades para arrancar o testigos encendidos justifican una revisión.
Evita mantener el motor encendido sin necesidad.
La conducción eficiente busca precisamente reducir el consumo innecesario de combustible.
Pocos kilómetros no siempre significan poco uso
Cuando se evalúa el uso de un automóvil, el kilometraje es solamente una parte de la historia.
Dos vehículos pueden recorrer una cantidad similar de kilómetros durante un año, pero hacerlo bajo condiciones completamente diferentes. Uno puede realizar viajes largos y continuos, mientras el otro puede utilizarse principalmente para desplazamientos urbanos muy breves.
Por eso, no existe una única regla para determinar si un patrón de uso es bueno o malo para todos los vehículos.
Lo que sí tiene sentido es reconocer que la forma en que utilizamos el auto influye en su consumo, eficiencia y necesidades de mantenimiento.
De hecho, Chile cuenta desde 2024 con estándares de eficiencia energética para vehículos livianos nuevos, impulsados por la Ley de Eficiencia Energética. El Ministerio de Energía explica que estas medidas buscan promover vehículos más eficientes y reducir el consumo de combustibles fósiles.
Pero la eficiencia de un vehículo no depende únicamente de lo que dice su ficha técnica.
También existe una parte que ocurre después de comprarlo: cómo conducimos, cuánto cargamos, cómo mantenemos los neumáticos y cómo planificamos nuestros desplazamientos.
El auto también aprende de tu rutina
Un viaje de menos de 15 minutos no debería ser motivo de preocupación por sí solo.
La diferencia está en cuando ese viaje se convierte en casi todos los viajes.
En ese caso, vale la pena mirar más allá del odómetro y preguntarse cómo se está utilizando realmente el vehículo: cuántos desplazamientos se realizan al día, cuánto tiempo pasa detenido, cuánto combustible consume y si el mantenimiento se está realizando de acuerdo con las recomendaciones correspondientes.
Si quieres profundizar en otros factores que influyen en el rendimiento del vehículo, puedes revisar nuestra nota Más allá del motor: las claves de un auto eficiente, donde abordamos cómo la conducción, los neumáticos, el peso, la aerodinámica y el mantenimiento también pueden cambiar el consumo.
Al final, cuidar un auto no consiste solamente en preocuparse cuando aparece una falla.
También significa entender cómo la rutina diaria influye en la forma en que funciona, cuánto consume y qué mantenimiento necesita.
Porque recorrer pocos kilómetros no significa necesariamente utilizar poco el auto.
A veces, el verdadero dato está en cómo se recorren.
Más información en hmotores.cl.



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