¿Qué hace que un auto sea eficiente? Claves para elegir mejor

El consumo de combustible no depende solamente del motor. La presión de los neumáticos, el peso, la aerodinámica, el mantenimiento y la forma de conducir pueden cambiar cuánto combustible necesita un vehículo para recorrer la misma distancia.

Cuando se habla de eficiencia automotriz, la conversación suele comenzar bajo el capó. Cilindrada, potencia, tipo de combustible y tecnología del motor son algunos de los factores que normalmente se consideran para determinar cuánto gasta un automóvil.

Pero hay una parte de la ecuación que ocurre lejos del motor.

La forma de conducir, el estado de los neumáticos, la carga que transporta el vehículo y hasta los accesorios instalados en el exterior pueden influir en el consumo.

El Ministerio de Energía ha señalado que aplicar técnicas de conducción eficiente puede permitir reducciones de hasta un 15% en el consumo de combustible.

Por eso, un vehículo eficiente no depende exclusivamente de sus especificaciones técnicas.

La forma de acelerar puede cambiar el consumo

Una de las variables más fáciles de modificar es la manera de conducir.

Acelerar bruscamente para después frenar unos metros más adelante implica utilizar energía que finalmente no se aprovecha.

El Ministerio de Energía señala que un conductor que acelera constantemente a fondo puede consumir entre 10% y 15% más combustible que uno que conduce de manera moderada.

La recomendación no consiste en conducir excesivamente lento. Se trata de buscar una conducción más fluida, anticipando los movimientos del tránsito y evitando aceleraciones y frenadas innecesarias.

Los neumáticos también influyen

Los neumáticos son mucho más que un elemento de desgaste.

Son el único punto de contacto del vehículo con el suelo y cumplen funciones relacionadas con el agarre, la estabilidad, la dirección y el frenado. CONASET recomienda revisar periódicamente su presión y mantenerla dentro de los parámetros establecidos por el fabricante.

Además, la presión incorrecta puede afectar directamente al consumo.

Según el Ministerio de Energía, una reducción de aproximadamente 14% respecto de la presión óptima puede aumentar el consumo entre 1% y 2%.

La revisión, por lo tanto, no debería limitarse a comprobar que el neumático “se vea bien”.

La presión correcta se debe verificar con un instrumento y considerando la recomendación del fabricante. Para conocer más sobre el cuidado de los neumáticos y las medidas que ayudan a extender su vida útil, revisa también nuestra guía sobre Cómo alargar la vida útil de tus neumáticos. 

El peso que llevas también cuenta

Cada kilogramo adicional requiere energía para mover el vehículo.

Esto no significa que llevar unas bolsas en el maletero vaya a disparar el consumo, pero sí hace sentido evitar transportar permanentemente objetos que no se necesitan.

La misma lógica se aplica a los accesorios exteriores.

El Ministerio de Energía señala que un portaequipaje puede aumentar el consumo de combustible en torno a un 7%, debido a la resistencia aerodinámica que genera.

Por eso, si el vehículo tiene un portaequipaje instalado y no se está utilizando, retirarlo puede ser una medida sencilla para reducir resistencia al avance.

El mantenimiento también forma parte de la eficiencia

Un automóvil puede tener un motor eficiente y, aún así, consumir más de lo esperado si no se encuentra en buenas condiciones.

El Ministerio de Energía señala, por ejemplo, que un filtro en mal estado puede aumentar el consumo en torno a 0,5%, mientras que un filtro de aire sucio puede perjudicar el rendimiento hasta en 1,5%.

También recomienda prestar atención a los niveles de lubricantes y a la presión de los neumáticos.

Esto explica por qué la mantención no debería considerarse solamente como un gasto inevitable. También permite mantener el vehículo funcionando bajo las condiciones para las que fue diseñado.

CONASET recomienda realizar mantenimientos preventivos con personal debidamente capacitado y revisar periódicamente el estado general del vehículo.

Ciudad y carretera no exigen lo mismo

El consumo también depende del tipo de recorrido.

Un vehículo utilizado principalmente en ciudad puede pasar buena parte del tiempo acelerando, frenando y detenido en congestiones.

En carretera, en cambio, puede mantener una velocidad más constante durante largos períodos.

Por eso, la cifra de consumo que entrega un fabricante debe entenderse como una referencia obtenida bajo determinadas condiciones de prueba. El resultado real dependerá del vehículo, el conductor, la carga, el tránsito y las condiciones del recorrido.

Comparar dos autos solamente por una cifra de consumo puede ser insuficiente si ambos serán utilizados de manera muy diferente.

La conducción eficiente también puede reducir gastos

El impacto de estas medidas se vuelve más evidente cuando se acumulan muchos kilómetros.

El Ministerio de Energía ha estimado, bajo un escenario de aproximadamente 15.000 kilómetros recorridos al año, que la conducción eficiente puede generar ahorros superiores a $100.000 anuales, dependiendo de las condiciones consideradas.

No se trata de una cantidad que dependa solamente del automóvil. El precio del combustible, el kilometraje anual y los hábitos de conducción también influyen.

Pero el dato demuestra que pequeños cambios repetidos durante meses pueden terminar teniendo un efecto concreto sobre el presupuesto.

¿Qué revisar para mejorar la eficiencia?

Antes de pensar en cambiar de automóvil, existen medidas sencillas que pueden ayudar:

Revisar la presión de los neumáticos.
Debe hacerse periódicamente y siguiendo la especificación del fabricante.

Evitar carga innecesaria.
Si algo no se utiliza habitualmente, no tiene sentido transportarlo permanentemente.

Retirar accesorios exteriores que no se estén utilizando.
Especialmente aquellos que aumentan la resistencia aerodinámica.

Conducir de manera progresiva.
Evitar aceleraciones y frenadas bruscas.

Mantener el vehículo según el programa recomendado.
Un filtro, lubricante o componente en mal estado puede afectar el rendimiento.

Anticipar el tránsito.
Una conducción fluida permite reducir movimientos innecesarios.

La eficiencia no está solamente bajo el capó

El motor sigue siendo fundamental, pero no trabaja aislado.

Neumáticos, transmisión, aerodinámica, peso, mantenimiento y conductor forman parte de un mismo sistema.

Por eso, cuando se busca un automóvil eficiente, no basta con mirar cuánto consume en una ficha técnica.

También hay que preguntarse cómo será utilizado y qué hábitos acompañarán esos kilómetros.

Un vehículo puede tener un buen rendimiento de fábrica, pero la eficiencia real comienza cuando se pone en movimiento.

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